La carne de caballo es carne

Aviso: el motivo de este artículo se debe al ejercicio evaluativo referente al Módulo ‘Salud Pública, Promoción y Educación para la Salud’ del Máster de Comunicación y Salud de la UCM que actualmente estamos cursando. Perdonad las molestias

España también se ha visto implicada en el escándalo de la carne de caballo que desde el mes de enero lleva galopando por más de una veintena de países de la Unión Europea.

La alarma se desató en nuestro país cuando la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) detectó dos marcas de hamburguesas -Eroski y Alipende- que contenían carne de caballo sin advertirlo en el etiquetado a finales del mes de enero. Los fabricantes retiraron inmediatamente los productos.

Semanas más tarde, la multinacional suiza Nestlé también tuvo que apartar sus tortellini y ravioli de la marca ‘Buitoni’, así como los canelones ‘La Cocinera’ por el mismo motivo. De la misma forma que tuvo que hacer la división española de la multinacional sueca Ikea con las albóndigas de todos sus establecimientos.

La causa de tal sustitución es fácil de entender. Un kilo de carne de caballo es mucho más barata que la de ternera. De ahí la sustitución de una por la otra, lo cual explica la muy amplia generalización de esta práctica en muchas empresas cárnicas

En realidad, no hay nada malo o peligroso en comer carne de caballo. Lo único es que es de diferente calidad. Ni mejor ni peor. Diferente.

Sin embargo, ante el temor de un descenso en el consumo de la carne de caballo -se había disparado con la crisis económica-, ahora parece que la actualidad se tiene que centrar en lavar la imagen de la carne de caballo como alimento y en glosar sus virtudes nutricionales.

En estas últimas semanas han habido nutricionistas, críticos gastronómicos y cocineros que a través de diversos artículos, blogs o reportajes televisivos han centrado su atención en destacar sus cualidades nutricionales: que si es baja en grasa, su alto valor proteico o su riqueza en hierro.

Alabar a un determinado producto implica una especie de invitación-recomendación táctica para consumirlo más, marcado por un contexto en el que se ha producido un incremento del doble en la producción de carne equina en España de 2006 a 2011 y un descenso de sus exportaciones, según los últimos datos emitidos por el Ministerio de Agricultura.

No obstante, no hay que olvidar que la  carne equina no deja de ser carne roja y el exceso de este tipo alimentos en nuestra dieta puede determinar el desarrollo de ciertas enfermedades relacionadas con la obesidad, problemas del corazón, colesterol elevado.

Una alimentación saludable se basa en la diversidad de alimentos, ya que no existe un solo producto capaz de proporcionar todas las sustancias nutritivas que nuestro organismo requiere; de ahí que la mejor postura que se puede tomar ante el consumo de carne roja consiste en buscar un punto intermedio.

¿Problema de salud pública o posible fraude de etiquetado?

Aviso: la publicación de este artículo se debe a un ejercicio evaluativo del Módulo ‘Salud Pública, Promoción y Educación para la Salud’ del Máster de Comunicación y Salud de la UCM que actualmente estamos cursando. Perdonad las molestias.

El hallazgo de carne de caballo sin etiquetar en hamburguesas y productos culinarios  en países de la Unión Europea ha dejado en evidencia el control de la cadena alimentaria.

El escándalo surgió después de que Irlanda publicase el pasado mes de enero los análisis sobre unas muestras de productos prefabricados con carne de caballo etiquetada como ternera.

Desde ahí, el escándalo se fue extendiendo a una veintena de países -incluido España- afectado a marcas conocidas como ‘Findus’ y ‘Nestlé’, que han tenido que retirar varios productos que contenían équido.

Las autoridades reiteran de que no se trata de una crisis sanitaria, sino de un fraude en el etiquetado de alimentos. De ahí que la Comisión Europea haya aprobado una medida para reforzar los controles de los productos cárnicos y comprobar que  los comercializados como ternera no tienen el más mínimo rasgo de carne de caballo. Los resultados serán publicados por los Estados Miembros antes del 15 de abril.

Sin embargo, en el fondo del escándalo subyace la presión por los precios bajos. La carne de caballo es más barata que la de ternera, ya que la crianza de una vaca es más costosa. De ahí la sustitución de una por la otra. Una sustitución que no es ni nueva ni tan desconocida como ahora se pretende hacer creer. El único que parece que no lo sabía es el consumidor.

La carne équina no es en sí misma el problema. Es igual de natural para el cuerpo humano que la carne de cualquier otro animal. La cuestión es que lo que en un principio parecía ser un mal resultado en un análisis rutinario irlandés se ha convertido en un problema que ha tomado una dimensión europea que afecta a todo tipo de productos preparados de muy diferentes marcas.

La cadena que interviene en la producción, empaquetado y distribución de una hamburguesa o un paquete de albóndigas es tan compleja y extensa que su control es cada vez más difícil. A estas alturas, ni siquiera se ha podido averiguar de dónde procede la carne.

El consumidor debe tomar conciencia de que debe exigir la máxima seguridad alimentaria y reclamar a la Unión Europea y al resto de Administraciones un control de lo que come y penas severas para los responsables. Es de esperar que los análisis que ha encargado la UE arrojen luz sobre lo ocurrido.

¿Qué entendemos por Comunicación en Salud?

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La semana pasada dedicamos un post-resumen a tratar y valorar algunos de los modelos “innovadores” en el ámbito de la comunicación en salud expuestos durante el VIII Curso en Comunicación y Salud.

Lo más seguro es que muchos conozcáis el significado de Comunicación,  por un lado y el de Salud, por otro pero, ¿qué entendemos por el concepto que aglutina estas dos palabras?

A priori, podría decirse que no existen nexos comunes entre Comunicación y Salud. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Sin comunicación, no habría sociedad. Sin salud, no habrían personas.

Desde hace algunos años, los modelos sobre salud pública han derivado de un planteamiento médico basado en un concepto de salud “biológico”, que postulaba una etiología fisiológica de la enfermedad y un tratamiento farmacológico o quirúrgico, a un modelo “biopsicosocial”, donde la etiología de la enfermedad es biológica o psicosocial y, frecuentemente, resultado de una interacción entre ambas. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que la salud es el bienestar físico, psicológico y social de la persona.

Desde estos modelos integradores de la salud, resulta evidente la importancia de la comunicación, en aspectos tales como*:
  • La transmisión de información que permita a los ciudadanos conocer las diferentes opciones de conducta saludable o de riesgo.
  • La creación de hábitos de conducta saludables mediante la implantación de progra- mas de educación para la salud.
  • La creación y propagación de marcos de referencia sociales (frames) que facilitan la adaptación o desajuste al entorno, mediante la creación de estándares de meta y creación de disonancias.

La sociedad occidental relaciona bienestar con valores materiales como el dinero, el poder, el status, la apariencia. La salud ha devenido un bien de consumo y es aquí donde la comunicación en salud emerge un papel determinante para construir -o, reconstruir- este ideal de bienestar.

El reconocimiento académico del área de Comunicación y Salud es relativamente reciente. Podríamos decir que queda consolidada en el año 1996 cuando se reconoce la existencia de asociaciones -ICA (1975) y NCA (1985)-, publicaciones -Health Communication (1989) y Journal of Health Communication (1996)- y profesionales que la ejercen -Bárbara Korsh (años 50) y Teresa Thompson (1984)-.

En estos momentos, el ámbito de la comunicación y la salud se encuentra extraordinariamente fragmentado (pudimos comprobarlo en la variedad temática de las mesas redondas del VIII Curso de Comunicación y Salud), debido a la existencia de múltiples campos de actuación: comunicación sanitario-paciente, marketing de masas aplicado a la salud, periodismo especializado, comunicación y salud 2.0, comunicación de crisis sanitaria, promoción de la salud, prevención de conductas de riesgo y adicciones, etc.

Sin embargo, la comunicación en salud debe alzarse como un un instrumento de salud pública respetando las decisiones personales de cada individuo*. Debemos tener en cuenta que a la hora de diseñar estrategias de comunicación en salud estamos incidiendo sobre estilos de vida. Es decir, estamos haciendo un ejercicio de autoridad normativa sobre la población.

Por ello, es importante abordar la estrategia de comunicación desde un marco de la ética dialógica que permita a los protagonistas participar del discurso público y conformarlo conjuntamente con los poderes públicos y las iniciativas privadas.

Como muchos ya sabréis, el ámbito de la comunicación en salud nos fascina. No dudéis que seguiremos hablando mucho más sobre él.

Para finalizar os dejamos con un vídeo que refleja el interés creciente de las marcas de consumo por posicionarse en el sector salud haciendo uso de un formato y un tipo de mensaje que seduce mucho más que la continua emisión de mensajes de educación y promoción para la salud en redes sociales (interesante pasarse por el último post publicado en Salud con Cosas para reflexionar en esta idea).

 

 

* Comunicación social y salud: Un nuevo planteamiento estratégico, de Ubaldo Cuesta Cambra, Tania Menéndez Hevia y María Luisa Garcia Guardia

La innovación en Comunicación y Salud

 

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Bajo este mismo título ha tenido lugar el VIII Curso de Comunicación y Salud en el que diversos agentes del sector han dado a conocer su opinión, experiencia y visión sobre los nuevos modelos de comunicación.

El curso, organizado por la Cátedra de Comunicación y Salud de la UCM durante los días 25, 26 y 27 de febrero, contó con la presencia de agencias de publicidad y comunicación especializadas, colegios profesionales, instituciones y organizaciones sanitarias, así como la administración pública, entre otros.

Desde el marco de la publicidad y el marketing, Javier Agudo (Ogilvy CommonHealth) aconsejó apostar por la creatividad como elemento diferencial en un sector muy competitivo debido a la gran cantidad de productos con características iguales o similares.

Una creatividad que, según José Antonio Alguacil (Ilusion Labs), debe ir orientada a apelar las emociones del usuario para “dejar de vender productos y empezar a vender marcas”.

Las agencias de comunicación especializadas en salud coincidieron en las ventajas de utilizar los nuevos canales de comunicación digital para informar, conectar e interactuar directamente con el usuario final sin tener que pasar por los medios de comunicación.

“Los blogs y, concretamente, los blogueros devienen una gran oportunidad comunicativa por su gran influencia social”, destacó Isabel Perancho (Planner Media), aunque “las empresas todavía los consideren irrelevantes”. Para Cristina Rodiera (Inforpress Salud), sin embargo, el storytelling es el mejor formato para comunicar información sobre salud, ya que posee un gran componente sensorial y emocional.

Los colegios profesionales también aportaron su experiencia. Para estas organizaciones, la innovación en comunicación supone introducir las nuevas tecnologías y adaptar las tradicionales herramientas (boletines, revistas, etc.) a un formato digital.

No obstante, la Dir. Com de la Organización Médica Colegial (OMC), Teresa Pérez no se dejó seducir por el reduccionismo tecnológico y planteó nuevas oportunidades comunicativas para este tipo de organizaciones, como el diseño de campañas de promoción para la salud destinadas al conjunto de la población, la creatividad como elemento determinante en la elaboración de nuevas estrategias y la contratación de periodistas especializados en estas organizaciones.

“No se puede curar sin comunicar”

Los profesionales sanitarios también reivindicaron la importancia de la comunicación en su práctica profesional. El Dir. de Innovación del Hospital Clínico, el Dr. Julio Mayol recalcó la necesidad de desarrollar buenas habilidades comunicativas porque “no se puede curar sin comunicar”.

Además, aprovechó la oportunidad para animar a los profesionales a hacer uso de las TIC y  poner el conocimiento médico a disposición de su principal destinatario: el paciente, porque “evitar estar en las redes sociales no garantiza que no hablen de él”, recordó Mayol.

No obstante, el Dir. General de la Clínica la Luz, el Dr. Joaquín Martínez sostuvo que, a pesar de todo, “las TIC no conseguirán sustituir al profesional sanitario”. Tan sólo han supuesto una “nueva relación entre el profesional y el paciente”.

Llegados a este punto, interpretamos que la innovación en comunicación y salud se entiende como el uso y la integración de las nuevas herramientas digitales en las estrategias de comunicación de empresas, instituciones y organizaciones sanitarias.

Sin embargo, con la lectura del libro ‘Innovación 2.0. ¿Por qué cuando hablamos de innovación nos olvidamos de las personas?’ aprendimos que la innovación debe centrarse en las personas y no en la tecnología. 

Innovar no significa adaptar las herramientas tradicionales a un nuevo formato. A eso le llamamos “lavado de imagen”. Algo muy superficial. Innovar significa cambiar algo a fondo para conseguir una mejora. No debemos caer en el error de entender la tecnología como un fin, sino más bien como un medio.

¿Qué opinas sobre la actual situación de la comunicación en salud? ¿Consideras que realmente se está innovando en este campo? ¿Qué cambios consideras que deberían tomarse?

 

 

 

 

Nota: por cuestiones personales, en este artículo no aparecen las mesas redondas del último día en las que participaron algunos gobiernos autonómicos y se dieron a conocer experiencias innovadoras de comunicación y salud. Sentimos las molestias. 

Nota 2: si estáis por Madrid, os aconsejamos visitar la exposición sobre impresionismo y postimpresionismo en la Fundación Mapfre, un movimiento que fue considerado totalmente innovador y de “ruptura” con el arte oficial de la época.  

 

Conocer al paciente en la red es esencial para implicar al profesional en el uso de las TIC

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La Escuela Universitaria de Enfermería y Terapia Ocupacional (EUIT), adscrita a la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) es una de las primeras universidades de Ciencias de la Salud de Catalunya en ofrecer un conocimiento sobre la Web 2.0 en el sector salud.

Desde el pasado curso 2011-2012, la asignatura de 1º curso del Grado en Enfermería ‘Comunicación y Nuevas Tecnologías de la Información’ dedica un espacio a la Salud 2.0. 

El principal objetivo de este apartado es dar a conocer al estudiante el panorama actual de la salud en internet, el cambio que la Web 2.0 ha generado en la relación profesional-paciente y las oportunidades que ofrecen las herramientas 2.0 en la práctica profesional.

El primer año se decidió dar cierta relevancia a las oportunidades que ofrecen las herramientas 2.0 a nivel profesional, sobre todo para compartir, colaborar y conectar con otros profesionales.

Los estudiantes reconocieron el enorme potencial de internet para mejorar el desempeño profesional, pero dio la sensación que la formación 2.0 no era un motivo suficiente como para iniciarse en esta (r)evolución.

Los alumnos mostraron mayor interés por conocer aspectos relacionados con el paciente, sobre todo, en cuanto a la calidad de la información médica y la confidencialidad y privacidad de sus datos en internet.

Con lo cual, dada la experiencia, este curso se ha querido estimular al estudiante con información sobre el paciente en internet, haciéndole saber el tipo de usuario que accede en busca de información médica, las principales páginas web de consulta, la diversidad de canales que utiliza para compartir información y conectar con otros pacientes, etc.

De esta manera, y desde nuestra experiencia, parece que el futuro profesional necesita evidenciar el cambio en la actitud del paciente y su manejo de internet para sentirse implicado en el uso de las herramientas 2.0.

Adjuntamos las presentaciones que hemos utilizado en las clases. La presentación Web 2.0 y Salud trata sobre diversos aspectos que hacen referencia a la Salud 2.0. La segunda, Y si el paciente está en la red, ¿qué hago? es una pequeña guía que puede ayudar al profesional a iniciarse en la red y relacionarse con el paciente.

 

 

 

 

Nota: agradecer la participación de Rosa Pérez (@mrsrosaperez), quien ofreció una sesión para dar a conocer las últimas iniciativas de enfermería en la red, Serafín Fernández (@cuidandosfs), quien nos ayudó a ponernos en contacto con una experta en cuestiones de ética, salud e internet Nani Granero (@nanigranero) y, por supuesto, a Mireia Tarruella, por confiar en nosotros y darnos la oportunidad de aprender.

Sobre innovación y personas

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El mes pasado leímos en La Contra de La Vanguardia una entrevista sobre estrategias de innovación que no nos dejó indiferentes. En este caso, el protagonista de la conocida sección, un profesor de la Babson College llamado Jay Rao, explicaba una nueva forma de entender la innovación empresarial centrada en las personas. 

Desde el punto de vista de la Comunicación, en Tazón de Azúcar ya habíamos hablado de la importancia de incorporar una cultura empresarial centrada en la colaboración y el diálogo entre las personas.

Sin embargo, desconocíamos la manera de poder utilizar la inteligencia colectiva para crear nuevos negocios, productos o servicios, así que decidimos leer el libro de Rao y del también experto en innovación Fran Chuán -‘Innovación 2.0. ¿Por qué cuando hablamos de innovación nos olvidamos de las personas?’.

A lo largo de una conversación entre un directivo de empresa y un formador, el libro refleja  algunas de las claves para entender mejor la cultura de la innovación centrada en los eternos “olvidados”, ya que a menudo asociamos innovación a tecnología y olvidamos que quien está detrás de todo son las personas (de aquí el guiño al 2.0).

¿Qué es la innovación?

¿Sabrías contestar a esta pregunta? Venga. Tienes un minuto para pensarlo (no vale buscar en Wikipedia).

Lo más probable es que cada uno haya relacionado el término con algo diferente, desde el departamento I+D+i de su empresa, el suprimido ministerio español, la última modificación realizada dentro de la organización o, simplemente, NS/NC. Por lo tanto, ¿tenemos claro qué significa este término que parece estar tan de “moda”?

Los autores definen la innovación como una disciplina basada en el aprendizaje constante (primera idea. Toma nota). Es decir, en la generación y puesta en marcha de nuevas oportunidades que permitan descubrir y crear nuevos negocios, productos o servicios.

“La innovación es una elección”, advierten los autores. Las compañías tienen que decidir si prefieren continuar haciendo las cosas de la misma manera de siempre o, por el contrario, se plantean ser innovadoras y cambiar algo a fondo para conseguir una mejora que suponga un gran salto hacia delante.

Si decidimos apostar por la segunda opción, antes deberemos crear una cultura innovadora (he aquí la segunda idea). Deberemos instaurar un clima donde las personas sean las protagonistas y donde puedan ser naturalmente creativas, permitiendo que las ideas se conviertan sistemática y rutinariamente en oportunidades.

Cómo crear un entorno que facilite la creatividad

Ante esta pregunta, nos suele venir a la cabeza empresas punteras como Google, que ofrecen gimnasios, masajes y fiestas a sus trabajadores. Sin embargo, para uno de los últimos protagonistas de La Contra (¡cómo nos gusta este sección!), proporcionar un lugar atractivo donde trabajar, genera “emoción y pasión” por la empresa. Y no la capacidad de desarrollar el intelecto, la mente y las emociones de las personas.

Cuando los autores hablan de crear un entorno creativo (ya está aquí. Tercera y última idea), se refieren a poner en práctica una serie de valores y conductas que permitan a las personas ser más imaginativas. Son los siguientes:

1. Aplicar la lógica-creativa

Esta estrategia se basa en pensar a lo grande, diferente. Crear información que no existe. Pero empezando por poco, con los recursos que tenemos a nuestro alcance.

Los autores aconsejan iniciar varios proyectos al mismo tiempo y aplicar una experimentación barata, con la que podamos verificar rápida y económicamente cuál de los prototipos es el bueno.

“Equivocarse mucho, rápido y barato para acertar”, aconsejan Rao y Chuán.

2. No tener miedo al fracaso

Los directivos tienen miedo al fracaso. De hecho, es gracias a sus éxitos que están donde están y no quieren oír hablar de tomar nuevas decisiones y moverse en aguas movedizas empapadas de ambigüedad (y menos en estos tiempos).

Sin embargo, si los directivos no se mojan y “aprenden a fracasar, las mejoras disruptivas y la innovación no ocurrirán”, aconsejan los autores.

 3. Hacer caso omiso al conocimiento existente

Antes de diseñar una estrategia, es común averiguar el posicionamiento de la competencia para así desmarcarnos y crear algo totalmente diferente.  Sin embargo, Rao y Chuán aseguran que “el benchmarking es imitación”.

Para los expertos en innovación, el conocimiento existente nos relega a la imitación, que es hacer algo que otros han hecho y les ha funcionado esperando que a nosotros también nos funcione. En resumen, un error en toda regla.

Los autores del libro aconsejan deshacer todo lo que conocemos, es decir, recurrir a la humildad y la pasión para poder innovar.

4. Hacer simples las cosas

A todos nos encanta hacer complejas las cosas. Sobre todo, cuando tenemos que dar soluciones para resolver problemas complejos. Nos hace “parecer intelectuales” y es una manera de “proteger nuestro puesto de trabajo”, aseguran Rao y Chuán.

Sin embargo, los autores aconsejan descomponer las situaciones complejas en bloques fundamentales para tratar la cuestión de una manera simple. Sólo así podremos entender algo en profundidad.

A modo resumen, la historia de Lewis Carroll, ‘Alicia en el país de las maravillas’, que los autores utilizan en el libro, puede ayudarnos a entender que la elección del camino no determinará nuestro destino. Lo verdaderamente determinante será fomentar comportamientos innovadores. El éxito llegará solo.

10 tendencias basadas en la salud colaborativa marcarán el 2013

426258_10151243167477095_648011698_nA pocos días de finalizar el año, la Fundació TIC Salut ha presentado el informe ‘Mapa de Tendències 2012’ en el que se ha dado a conocer las principales tendencias internacionales en el uso de las TIC en salud que marcarán el próximo 2013.

Durante el acto, celebrado el pasado 14 de diciembre en el Parc TecnoCampus Mataró-Maresme, se anunció el importante crecimiento que ha devenido la inteligencia colaborativa en iniciativas y proyectos sanitarios.

Esta salud colaborativa se basa en la colaboración y la participación de los diferentes agentes de salud, lo que supone una delocalización del conocimiento, la conexión entre los diversos centros y niveles asistenciales y la colocación del ciudadano en el centro del sistema.

Por lo tanto, bajo el paraguas de este modelo, se prevén las siguientes tendencias:

  • Smart Health: integración de las nuevas tecnologías a nivel asistencial.
  • Open data:  uso y reutilización de la información.
  • Big data: digitalización y almacenamiento de datos.
  • mSalud: uso de la tecnología móvil en atención sanitaria y social.
  • Integración asistencial: unificación de los niveles de atención primaria y hospitalaria en una única organización a través de las nuevas tecnologías.
  • Crowdsourced salud: compartir información, ideas o servicios a través de las TIC.
  • Cloud Computing: almacenamiento virtual de datos.
  • Salud 2.0: uso de herramientas 2.0 para informar, formar y colaborar entre profesionales y pacientes.
  • Healthcare Business Inteligence: recogida, procesamiento y análisis de datos de diferentes fuentes y dispositivos para extraer información y conocimiento para la toma de decisiones.
  • eSalud: uso de las TIC como herramientas de inclusión social para grupos vulnerables. También para fomentar un  crecimiento sostenible del sistema de salud.

Podéis ampliar la información aquí (documento en catalán).

Proyectos colaborativos a nivel local

Durante el acto, se presentaron algunos de los proyectos catalanes que se basan en este mismo modelo de colaboración y participación.

De entre todos destacan el proyecto MECASS, que posibilita el intercambio de información de los pacientes con enfermedades crónicas en el entorno asistencial y la red CloudInnTicSalut, una plataforma virtual que abre puertas a la exportación de soluciones tecnológicas en TIC y Salud generadas en Catalunya.

Aumenta la integración de las TIC en los centros sanitarios catalanes 

La Fundació TIC Salut también presentó su reconocido estudio sobre el desarrollo de las TIC en las organizaciones sanitarias de Catalunya.

Los resultados de la encuesta realizada a todas las entidades proveedoras del SISCAT (AP, AE, SS y SM y Adicciones) durante los meses de octubre y noviembre de este año, mostraron un incremento en el uso de las nuevas tecnologías en los centros sanitarios catalanes.

El 24% de los hospitales de Catalunya manifestaron no trabajar con historias clínicas de papel, dato que ayuda a interpretar el aumento del número de profesionales que utilizan la Historia Clínica Electrónica (HCE): un 20% más de médicos (80%) y un 9% más del personal de enfermería (69%).

Destaca también el aumento en un 33% de proyectos en Salud 2.0, sobre todo en aquellos que facilitan la interacción entre profesionales. También el crecimiento de la telemonitorización se ha incrementado en un 8%.

En definitiva, unos resultados que se muestran favorables al uso de las TIC en salud, a pesar de haberse reducido el presupuesto (-9%) y la inversión (-5%) en nuevas tecnologías respecto el año anterior.

Podéis acceder a todos los resultados de la encuesta TIC de este año aquí (documento en catalán).

Echando la vista atrás y, desde tu propia experiencia y conocimientos, ¿compartes esta sensación de optimismo? Por otra parte, ¿añadirías alguna otra tendencia?